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Un diálogo con la Obispa Presidenta Katharine Jefferts Schori






Posted: Wednesday, February 28, 2007
Una transmisión por Internet (Webcast) tuvo lugar el 28 de febrero desde la Trinity Church, Wall Street, comenzó con palabras de la Obispa Presidenta Katharine Jefferts Schori sobre la reciente Reunión de los Primados en Tanzania. Después de sus comentarios, ella contestó preguntas de una audiencia presente en el estudio, llamadas telefónicas y preguntas por correo electrónico.

¡Buenos días! En verdad, es un buen día, pues el salmista dice: "Este es el día que ha hecho el Señor. Regocijémonos y alegrémonos en él" Regocijémonos y alegrémonos en el beneficioso y creativo ministerio que se está cumpliendo en muchos sectores de nuestra iglesia y en todas partes del mundo. Y esto es una gran bendición en un mundo quebrantado y doliente.

Estoy agradecida por esta oportunidad de hablarles y conversar con ustedes y a la Trinity Church por haber hecho posible esta oportunidad. Voy a repasar lo que sucedió durante la reciente reunión de los Primado y a ofrecerles una perspectiva que podamos aportar a la situación actual. La última parte de esta transmisión estará dedicada a un periodo de preguntas y respuestas.

La reciente reunión de los primados en Tanzania contó con la presencia de 14 nuevos primados que representan aproximadamente un tercio de nuestra membresía. Algunos de los primados más antiguos se jubilarán en los próximos años lo cual nos hace recordar que constantemente hay cambios aún en las estructuras y el liderato de la Comunión Anglicana.

La estructura de la reunión también incorporó cambios, pues otros tres obispos de nuestra iglesia fueron invitados para hablar al grupo al principio de la reunión. Aquello que los primados oyeron de estos obispos y de mí también tenía la intención de ofrecer un amplio panorama de la situación de nuestra iglesia que, en algunos sectores se considera apremiante. Ellos escucharon sobre el dolor y la cólera que siente una minoría de esta iglesia quienes sienten que sus nociones de la moralidad bíblica han sido socavadas por los cambios recientes relacionados con la sexualidad humana. Los primados también oyeron que la mayoría de nuestra iglesia y nuestros compañeros ecuménicos no consideran que estos temas sean fundamentales sobre nuestras doctrinas de la salvación y del evangelio. La mayoría de nuestra iglesia está dispuesta a vivir con la presente situación sobre la sexualidad humana o a continuar avanzando en el reconocimiento de la plena e igual dignidad de los cristianos homosexuales y su prerrogativa para servir en todas las órdenes del ministerio de nuestra Iglesia.

Sin embargo, esta posición es claramente minoritaria en la Comunión Anglicana. Por de pronto los primados representa una amplia variedad de opiniones. Nos será muy útil para nuestras conversaciones recordar que aunque un primado puede ser el líder de su provincia, dentro de las provincias existe una variedad de opiniones. El avance tecnológico de la Internet ha sido puesto en evidencia en esta época de la Internet.

Algunos primados representan provincias particularmente localizadas en las naciones desarrolladas y occidentalizadas donde se reconoce y se habla de la homosexualidad. En algunas de estas provincias ya están considerando – muy pronto lo harán – las uniones civiles y la actitud de la iglesia frente a esta realidad. Estos primados están de acuerdo o se oponen con las recientes decisiones de nuestra Iglesia, pero comprended que esta clase de decisiones no tiene la gravedad necesaria para quebrar la comunión. Hay otro grupo de primados cuyas provincias en general no está tratando estos asuntos en una forma importante y quienes se sienten frustrados por la cantidad de energía que se les dedica. Para ellos los asuntos sobre la pobreza y las enfermedades y las cuestiones sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio tienen prioridad en sus agendas. Generalmente ellos no consideran que las decisiones tomadas por nuestra iglesia tampoco lleguen a ser tales como para quebrar la comunión.

Finalmente existe un grupo de primados que están extremadamente agitados por las decisiones de nuestra iglesia y las consideran contrarias a las Escrituras e increíblemente dificultosas para ellos en la obra evangelizadora en sus propios contextos. Son estos primados u obispos de estas provincias quienes han visitado congregaciones y diócesis locales para ofrecerles supervisión y ministerio episcopal, habitualmente haber sido invitados por un obispo episcopal local. Los primados y obispos que se han inmiscuido en nuestra iglesia han dicho que lo han hecho porque se preocupan por el cuidado pastoral y el bienestar del pueblo y las congregaciones locales. Sin tener en cuenta la opinión sobre las actividades de estos obispos y primados es nuestro deber cristiano asumir que lo han hecho de buena fe hasta que se pueda probar lo contrario.

Estos obispos están tratando de ofrecer cuidado pastoral a una minoría de entre nosotros que están en completo desacuerdo con la dirección y las decisiones de las recientes Convenciones Generales. En algunos casos estos desacuerdos se remontan a muchos años atrás a la adopción de un nuevo libro de oración y la decisión de ordenar mujeres a todas las órdenes del ministerio y estas desavenencias antiguas subyacen en los actuales problemas.

Estos desacuerdos y la forma en que progresivamente se van desarrollando en todo el mundo han causado lo que ustedes han notado en el comunicado de la reciente reunión de primados. Se nos está animando a buscar una forma de resolver nuestras diferencias o por lo menos encontrar una forma de manejarlas por medio de ciertas acciones dentro de nuestra propia iglesia. Se nos ha pedido que clarifiquemos algunas de las decisiones de la Convención General y encontrar una forma de cuidar pastoralmente de la minoría en desacuerdo.

Por su parte, los detalles de estos pedidos están creando bastante ansiedad en nuestra propia iglesia. A la mayoría – tal como se ve representada en las decisiones de la Convención General – se le ha pedido que haga una pausa en su jornada hacia el pleno reconocimiento de las relaciones entre personas del mismo sexo como una forma apropiada y santa de vida cristiana de la misma forma en que hasta ahora se lo ha hecho con el matrimonio o el celibato. Se nos ha pedido que no demos consentimiento a la elección de presbíteros que conviven con personas del mismo sexo y que tampoco autoricemos ritos públicos para la bendición de uniones de personas del mismo sexo. Ambos temas fueron tratados por el Informe de Windsor y ambos fueron considerados por resoluciones de la última Convención General. Algunos de los primados no están satisfechos con las respuestas dadas el verano pasado, a pesar de que un grupo encargado de evaluar nuestras respuestas indicó que creía que nosotros habíamos respondido de buena fe dentro de nuestras posibilidades.

También se nos ha pedido establecer un sistema electivo para cuidar pastoralmente a la minoría disidente. Es una variación de una propuesta que junto con un grupo de obispos hice el otoño pasado. El sistema proveería cuidado pastoral a las parroquias y diócesis disidentes por medio de nuestros obispos en lugar de tener obispos de otras provincias de la Comunión Anglicana. Un Consejo Pastoral supervisaría la propuesta, tanto para satisfacer las necesidades de nuestra minoría disidente como para asegurar que los obispos de ultramar dejen de intervenir en nuestra iglesia. Se nos ha pedido que respondamos para el fin de septiembre.

Este periodo no es el único que debe tenerse en cuenta. Otro proyecto importante ha comenzado buscando crear un Pacto Anglicano; durante la Reunión de los Primados se recibió un primer borrador de la propuesta. Este documento preliminar está sujeto a la crítica y discusión durante los próximos meses. Se espera contar con una versión revisada para antes de la Conferencia de Lambeth en 2008 donde el texto continuaría siendo revisado, luego de lo cual el Pacto sería enviado a las Provincias para su consideración y en particular para nuestra Convención General de 2009. El propósito de un amplio marco tal como el propuesto en el Pacto dentro del cual los anglicanos pueden tratar controversias nos ofrece un cronograma más razonable para clarificar cómo y dónde queremos estar como Iglesia y permitiría que la Convención General se exprese sobre los temas corrientes.

Aunque la presente controversia tiene que ver con nuestras diferentes percepciones de la autoridad bíblica, también hay un elemento que está relacionado con quienes pueden ejercer dicha autoridad. Nuestra forma de gobierno y nuestra liturgia insiste que la voz de todos los bautizados es fundamental y que todos tienen la misma dignidad en las deliberaciones de nuestra Iglesia. Las recientes decisiones de la Convención General han indicado que el sexo y la orientación sexual son irrelevantes al ejercicio del ministerio ordenado y esto representa un desafío para algunos dentro de nuestra Comunión.

Las decisiones de los primados durante sus últimas dos reuniones y las acciones de algunos primados en nuestra provincia también desafían el régimen de gobierno de la Comunión Anglicana, particularmente si los primados o el Consejo Consultivo Anglicano tienen el derecho y la responsabilidad de ejercer la clase de autoridad que se demuestra en el presente comunicado. Las solicitudes de los dos comunicados más recientes surgen de la noción que los obispos en general, y los primados en particular, ejercen un ministerio de administración y supervisión de las enseñanzas de nuestra fe. Y se considera que la presente controversia desafía las enseñanzas usualmente aceptadas por la Comunión Anglicana.

El mayor desafío sin embargo es que a muchos les falta la capacidad de vivir con las tensiones que estos cambios representan. En el anglicanismo tradicionalmente se aceptado, o por lo menos se ha tolerado, una importante diversidad de opiniones y prácticas teológicas. El sistema que nosotros conocemos como Comunión Anglicana ahora no pude o no está dispuesto a vivir con esta clase de diversidad. En partes de nuestra Iglesia se vive una situación similar. Algunos consideran que nuestra situación actual está ligada a valores que se oponen entre si: la justicia que desea la plena inclusión de todos, particularmente las minorías sexuales o una apelación a las nociones tradicionales sobre la ética sexual. Sin embargo hay algunos aspectos de la presente situación que demandan mayor comprensión de ambas partes pues nos demandan considerarlos como valores cristianos complementarios y no opuestos. Una ética de justicia e inclusión también nos insta a incluir a quienes disienten. Una noción tradicional de la ética sexual tiene mucho que decir sobre la fidelidad y la monogamia y relativamente poco qué decir sobre el sexo o la situación reproductiva de la pareja.

Estamos siendo empujados a tomar una decisión por fuerzas que dentro y fuera de esta Iglesia reclaman claridad. Este profundo deseo por ser claro cueste lo que cueste es una respuesta ansiosa a la incomodidad que producen los cambios que caracterizan toda la vida. El domingo anterior al comienzo de la Cuaresma escuchamos un relato de la transfiguración. Jesús sube a la cima de la montaña con algunos discípulos y allí ellos contemplan la revelación de toda su gloria. Los discípulos tratan de fijar esta experiencia construyendo estructura, estructura que les permiten quedarse donde estaban. Entonces una nube les cubre y escuchan la voz de Dios diciendo: este es mi amado, escuchen lo que tiene para decirles. Ellos no se quedaron en sus pequeñas estructura y tampoco quedaron en la nube. Jesús les insta a continuar en el camino y a seguirle donde les dirige.

Nosotros estamos discutiendo sobre la dirección del camino. La impaciencia que ahora estamos experimentando es un ídolo, una falsa esperanza que no está dispuesta a esperar a que Dios nos de claridad; un ídolo que coarta la esperanza y que el Espíritu nos dirigirá hacia toda la verdad. La respuesta bíblica para esta clase de ansiedad siempre es el mensaje angélico: "no temas. No tengas miedo, porque Dios está contigo." Dios está con nosotros y continuará estando con nosotros sin tener en cuenta qué se decide la Iglesia. Dios continuará siendo Dios y Dios continuará siendo adorado en nuestras iglesias y Dios continuará siendo servido en nuestra misión y ministerios en esta Iglesia y en el mundo.

Se ha dicho mucho sobre el Proceso de Escucha que las últimas tres conferencias de Lambeth han recomendado. Sobre este tema, hay buenas noticias. Las conversaciones y el proceso de escucha han comenzado en muchas partes de la Comunión aún en los sitios donde los primados están más nerviosos sobre estos temas. Diez años atrás muchos de ellos podían decir impunemente que en su diócesis o provincia no había personas homosexuales. Esto ya no se puede hacer. Quisiera animarles a que como Iglesia consideremos cómo nosotros podemos escuchar más atentamente a aquellos con quienes discordamos profundamente. ¿Podríamos concentrarnos en prestar atención a la congoja y el dolor y amar a Dios y a nuestro prójimo, particularmente en todos los ambientes del espectro teológico y retórico? Aunque no ganemos nada en los próximos meses, esto será un gran don.

He estado conversando con la Presidenta de la Cámara de Diputados sobre las formas en que podríamos convocar a toda la Iglesia a dedicarse a escuchar fielmente antes de tener que tomar cualquier decisión. Yo espero que se presenten iniciativas tanto en el Consejo Ejecutivo como en la Cámara de Obispos que nos inviten a conversar intensamente sobre las posibilidades que nos presenta este desafío. Ustedes tendrán más noticias de sus obispos y diputados a la Convención General durante las próximas semanas y espero que ustedes participen cuando se presente la oportunidad.

Si podemos calmar la emotividad que envuelve la presente controversia tal vez podremos encontrar la forma de seguir viviendo juntos. Este fue el valor presente del "Elizabethan Settlement". Una respuesta no violenta a esta situación necesita tiempo y espacio para desarrollarse y tal vez una respuesta inesperada o humorosa. Aunque estos temas son de gran importancia nuestra excesiva preocupación sobre ellos la que nos está impidiendo lograr una resolución provechosa.

Quiero animarles que reflexionen sobre la experiencia de Jesús en el jardín de Getsemaní mientras continuamos avanzando en esta jornada cuaresmal. Jesús les pidió a sus discípulos que velaran con Él mientras se acercaba la hora de la prueba. A nosotros también se nos está pidiendo que velemos. El juicio se producirá cuando Dios lo crea oportuno y no nosotros. Mientras tanto, mientras velamos y estamos atentos, podemos orar. Nuestra tarea no es escaparnos de la prueba sino continuar haciendo la obra de Dios y continuar escuchando la suave voz que nos dice: "no temas; tú eres mi amado."

Finalmente, durante esta Cuaresma les pido que continúen ayunado de la tentación de atribuir motivaciones a otros, a buscar a Cristo en el desconocido y a pedir a Dios que calme nuestros temores. También continuemos trabajando y orando por aquellos que a diario mueren de hambre, falta de atención médica, la guerra o la opresión. Oren especialmente por quienes sufren por su condición de minoría, ya sea sexual o teológica, porque en Cristo todos somos una minoría. Y demos gracias a Dios que nos ha creado con tanta variedad. Aunque sea muy frustrante e incómodo tener tanta variedad, representa la imagen de Dios.

  
  
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